Cirque du soleil – Corteo

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Los escenarios siempre imponen, te hacen sentir pequeñita y terminas sobrevolándolos mientras observas la función pero algo tiene  El Cirque du Soleil , no es sólo “un circo”

Cuando atraviesas las cortinas para acceder a su carpa blanca es como entrar en otro mundo, como cuando en los dibujos animados tiran esos polvos mágicos que te atontan y te hacen ver lo que no es …  fantasía pura te envuelve durante las 2 horas de todos sus espectáculos.

Un cuidado exquisito en todos los detalles, empazando por la carpa, con el vestuario de cada personaje, el fantástico maquillaje,  la música …

He visto varios espectáculos del Cirque du Soleil y próximamente, Corteo. El primero que ves es el que más impacta que en mi caso fue Quidam, luego vienen a ser más o menos lo mismo pero no deja de ser algo tan cuidado y bonito que merece la pena

y como una niña salgo siempre de allí soñando y queriendo ser trapecista, la que salta hasta el infinito, la que da vueltas en el aire, la que …

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12 pensamientos en “Cirque du soleil – Corteo

  1. Hola Calamarín, a mí como no me toca nunca nada no suelo intentarlo pero desde que a una compañera le ha tocado una vuelta al mundo, creo que … no desistas!!!!
    pero si que es una pasta la entrada, sí

  2. Yo fui a verlo el domingo y la verdad es que es otro mundo. Me encantó una pequeñaja llamada Valentina.Este es el tercer espectáculo de ellos que veo. Es una lástima que “O” solo se pueda ver en el Bellagio, ya que no es itinerante por el escenario acuático que tiene,porque de verdad que es una MA-RA-VI-LLA. Es una lastima que no sea más asequible porque todo el mundo debería por lo menos ir a verlos una vez.
    Yo entro sintiéndome como una niña y salgo igual.
    Si vas a verlo y contaras que te ha parecido.
    Un beso guapa.

  3. ay, ya veo que voy a poner la ‘nota’ discordante :S
    a mi el Cirque du Soleil nunca me han transmitido ‘nada’, es una estética tan, tan, entre forzada, exagerada, saturada… que no me transmite. Cierto es que no los he visto en directo nunca (y seguro que me diréis que cuando los vea voy a cambiar de opinión), porque no me han motivado suficiente para pasar a la acción y comprar una entrada.
    Como bien dice Sonia, tendría que verlos al menos una vez, ¿no?

  4. Sonia!!!! cómo estás? que no hay forma, eh?
    Seguro que “O” es impresionante, conoces a alguien que lo haya visto?
    Valentina, buenísima! y la pelota de golf!!!!
    Es como dices, te sientes como una niña. Yo iba con un grupo de gente que no lo había visto nunca y entre ellos una niña de 3 años que se giraba nerviosa a darnos besos y abrazos de la emoción pero en el fondo, realmente salimos todos como ella!
    Es una estética tan bonita y cuidada en todos los detalles que hacen que merezca la pena haber ido a verlo.
    Eso es, al menos una vez

  5. Ciutadà… pssssssssssss no te dejamos hablar si no vas a verlo!!!! es broma pero seguro seguro que cambiarías de opinión. Ay! que al final te picamos y vas a verlo, veeeenga!!!

  6. EL BANCO AZUL
     
    Javier y su abuelo observan el mar sentados en  el banco azul posado sobre los guijarros del Albir, el agua es de color turquesa, a veces, verde esmeralda. Elena, su amiga de siempre, juega a la gallinita ciega.
    -Sabes, Javier, el banco azul  guarda muchos secretos, muchas leyendas-, le dice su abuelo. –Yo conozco algunas, ¿quieres que te las cuente? ¡Presta mucha atención! El banco azul  lo construyó un carpintero para la pequeña escuela de Kashmar, un pueblecito persa junto a la frontera de Afganistán y tuvo el acierto de pintarlo de azul. El banco azul permaneció muchos años en la escuela, tantos estuvo, que los niños y niñas se hicieron adultos y tuvieron hijos que también utilizaron  la misma escuela y el mismo banco.

    El tiempo de la mies había llegado muchas veces y también el jazmín sobre las noches de agosto. Los niños habían sentido mil flautas en las tardes de lilas y corrían hacia las higueras de Taleb,  mientras  las madres  escrutaban los secretos del viento. Con los años, la escuela  sufrió deterioros,   se cerró y  quedaron en su interior las mesas,  la pizarra y el banco azul. Pero las escuelas mueren cuando se marchan sus alumnos y el banco azul añoró a los niños y se afligió.
    Un día, con el olor del pan al alba, acertó a pasar por el pueblo un circo ambulante con magos, payasos  y funambulistas  y,  como necesitaban un banco para su escuela ambulante,  obtuvieron del  Al-qadi  el banco azul como regalo.  El banco azul volvió a sentirse útil sentando en su regazo a niños de razas y de lugares distintos, todos ellos hijos de trapecistas y domadores. Pero el circo ambulante debía partir a otro pueblo y el banco azul suplicó al director:  -Llévame, extranjero, atravesando veinte mares y cuarenta riveras a un país que tenga dos lunas en el cielo y otra en el mar,  llévame volando sobre almenas y campanarios hasta acariciar las rosas de Samarcanda. 
     
    En los pueblos y ciudades pequeñas las funciones de los circos ambulantes  no se prolongaban más de tres días y tres noches y su itinerario resultaba siempre incierto.  De esa manera, el banco azul pudo viajar de un lugar a otro,  en compañía de  los pájaros,  después de la última frontera y después del último cielo.  Sobre el banco azul, los niños y las niñas pintaron una nube de lilas,  un vergel de azucenas salvajes y nidos de oropéndola en el árbol de arrayán.

    Una mañana de fiesta, un gran pájaro azul se posó sobre el respaldo del banco y le preguntó: -¿Quién eres tú?-    -Soy el caminante que vive los soles y el exilio, mi infancia es como una colmena, pero jamás cruzarás los límites por lejos que vayas, yo porto la miel lejana y ella me lleva por las veredas, ahora que los cerezos se han iluminado sobre  los pasos de los caminantes- contestó el banco azul.  Al instante, una semilla de diente de león voló en el soplo de las margaritas y atinó a posarse sobre el banco. –¿De dónde vienes tú, semillita aérea? preguntó el banco azul  -Vengo de una tierra borrada por el olvido, me gusta partir adonde me lleve el viento, pero no me gusta llegar ahora que la brisa de la noche fluye blanca de jazmín. -Yo seguiré el curso del canto –prosiguió la semillita- aunque escaseen mis rosas y me deje a merced de la corriente,  sólo anhelo una cita con el rocío.
     
    Sucedieron los estíos y los otoños y tornaron las primeras florecillas silvestres cada primavera; el circo progresó en éxitos y actuó en las plazas de Bagdad, Beirut, Damasco, Atenas, Siracusa, Nápoles, Barcelona ….. Envejecidos  algunos actores, las carretas, así como el banco azul,  un  día llegaron a Altea y todos quedaron cautivados por el azul añil de la cúpula de la iglesia. Era tan bella la bahía del pueblo blanco que decidieron prolongar las funciones. Como todo tiene un final, le llegó al circo la hora de partir; el payaso principal, el que siempre sonreía, estaba muy cansado y decidió despedirse del circo en Altea. Antes de decir Adiós, el payaso reveló sus secretos: -Mi tarea ha sido hacer reír a los niños, y amarlos; he sufrido la luna de bronce sobre las tiendas beduinas, he caminado como un rey con los pies descalzos y he comprendido que cada flor es un canto;  ahora que la eternidad azul nos transporta,  nada me causa dolor, ni el aire, ni el agua, ni la albahaca en su mañana, ni el lirio en su tarde me causa dolor.
    Al alba de una linda mañana marchó el circo dejando al payaso y al banco azul junto a la playa. El agua lloraba, y los guijarros, y las gaviotas, y lloraba el viento. 
    Un día el abuelo encontró el banco azul abandonado, descolorido y algo deteriorado;  sobre una de las patas había adherido un sobre con un mensaje dejado por el payaso para Javier que decía: “No anheles una cita con la niebla,  cultiva los guijarros, sé realista como el cielo, no añores el manto negro de tus protectores, lánzate al mundo cual potro y arroja muchas rosas al río para cruzarlo”
     
    Javier quedó absorto mirando fijamente el horizonte azul añil y exclamó: -¡Vamos yayo, que tengo un regalo para mamá: una margarita, un trébol y unas flores de mala hierba.

  7. luna, lo es, es un trabajo bien hecho, bien montado y con muchísima sensibilidad en todo, en las actuaciones, la estética, la música. Merece mucho la pena

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