El cuento…

Me comía esos labios, esa piel, esa sonrisa… estuvimos en casa de mi sobrino y desde que entramos no dejó de sonreir, con tia lala y tio nasssso.

Juega con las estrellitas de la sopa pegándomelas en la mejilla… cómo me gusta verle reir con los ojillos brillantes y cansados, con ganas de estar pero con un sueño que puede con él.

Lo metí en la cuna y le conté un cuento, me interrumpía todo el tiempo ” sabes Javier, Teo tenía muuuuuchos juguetes y … – y pelotas? – síii y pelotas – chiquititas? – síii chiquititas – y bicicletas? – siiii también bicicletas” “Tia lala agua… tia lala mocos, tia lala caca, tia lala pocoyo” con tal de no dormir lo que fuera.

Creo que voy a ser una tia muy malcriadora, lo presiento.

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4 pensamientos en “El cuento…

  1. si es que parece mentira que con lo pequeños que son lo que saben los jodios… vamos que haces lo que quiere el niño si o si.

    tu malcría… para eso estamos los tios

  2. Que si saben.
    Mi sobrina Lidia (3 años) al salir del médico:
    “Yo creo que no me ha mirado bien, porque sigo estando malita”.

    Disfruta de ellos cuando son pequeños, que después se vuelven niños y ya no hay quien los soporte.

  3. Paco, y cómo te quedas después de escuchar eso? son una pasada!!
    tienes razón, crecen rápido y esa época pasa, además como te salga un “niño” de esos que parece un abuelo hablando…
    En fin, yo mientras pueda malcriaré a este y al que tengo lejos cuando lo vea!!!

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