Che, el argentino

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Ayer por la noche fuimos al cine Roma a ver “Che, el argentino”. Fui convencida que no me gustaría, que sería demasiado larga y que pasaría la película sin pena ni gloria pero afortunadamente no fue así. No decepciona en absoluto, la espectacular interpretación de Benicio del Toro en el mítico Che y sin dejar de lado a Fidel Castro también muy bien interpretado por Demián Bichir, hacen en su conjunto una muy buena película.

No es un peliculón, no emociona, no trasmite más que lo que es,  la historia de la revolución. No tiene un ritmo lento pero tampoco rápido, es simplemente y a mi modo de ver una buena película “correcta”.

Cuenta y muy bien, las vivencias escritas en las memorias del propio Che. Cómo comienza y se forma un movimiento revolucionario tan importante, cómo se conocen Fidel y el Ché. Yo me confieso ignorante en el tema, desconocía muchisimas cosas que la película me ha descubierto pero realmente crees estar viendo al Che hablando, a Fidel Castro maquinando maniobras interesantísimas y claves…yo no me pierdo la segunda parte.

En resumen muy recomendable.

2 pensamientos en “Che, el argentino

  1. Ayer era el último días que proyectaban en el Cine Roma “EL CHE”
    Lo que más me interesó es su discurso en las Naciones Unidas, que el director lo fue dosificando a lo largo de la película. Se trata de un discurso memorable que se puede conseguir íntegro, vale la pena.
    Quiero pensar que el director siente admiración por el mito del Che y lo refleja a lo largo de la película. No obstante, se observan algunos detalles, que parecen verídicos, y que han ayudado a que el mundo, en especial los jóvenes, haya mitificado su figura. Después de la lucha, cuando todos descansan, salvo la guardia, él, el Che, cura a los enfermos, enseña a leer a un soldado analfabeto …. Me llama la atención cuando forma la compañía y explica a los hombres las dificultades que entrañará la próxima batalla y les advierte que si hay alguien que sienta miedo, es el momento de dejar el fusil a otro y abandonar la guerrilla. Siempre hay unos cuantos que, con la mirada gacha,
    abandonan las filas. En los ejércitos nunca se da esta posibilidad y, el que el miedo le fuerza a huir, el oficial le pega un tiro por la espalda.

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